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miércoles, enero 14, 2026

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Poliédrico: La celebración de un arte que reúne, conmueve y trasciende

La noche del viernes pasado, el Museo Francisco Villa de Durango se convirtió en un punto de convergencia para artistas, coleccionistas, gestores culturales, representantes del sector social y amantes del arte que acudieron a la magna inauguración de la exposición de obras preparadas para la subasta organizada por CREA Ceballos en colaboración con Bosscal Mezcal y por supuesto mi querido Mestro José Luis Ramírez. El recinto, reconocido por su valor histórico y por su papel como espacio dedicado a la identidad cultural duranguense, se transformó en un escenario lleno de voces, miradas y movimientos que daban cuenta de un interés genuino por participar en un proyecto que combina creación artística y compromiso social.

Desde los primeros minutos de la inauguración, quedó claro que el evento había logrado algo poco común: reunir a perfiles diversos en un mismo espacio, todos vinculados por un propósito compartido. Artistas consolidados y emergentes, muchos de ellos presentes en el catálogo oficial de la subasta, conversaban con asistentes que buscaban no sólo admirar las piezas, sino comprender las historias detrás de cada obra, la intención de la curaduría y el impacto que este ejercicio artístico busca generar en la comunidad. La propuesta visual reunida, que dicho sea de paso, incluye trabajos de autores como:
José Luis Ramírez,
Paty Aguirre,
Eduardo Lizárraga,
Kathia Rosso,
Mariel Carrasco,
Rogelio Dominguez Breceda,
Aletsi Contreras,
Aranzazú Cruz,
Ricardo Treviño,
Ricardo Fernández,
Oscar Mendoza,
Alejandro Rutiaga,
Ernesto García,
Héctor Herrera,
Pablo Llana,
Yoel Díaz,
Joaquín Flores,
Manuel Solís,
Antonio Chaurand,
Adriana Mejía,
Itzamna Reye,
Flor Minor,
Fernando Tames,
Dan Montellano,
Fernando Aceves Humana,
Cesar Gustavo Mendez,
Robie Espinosa,
Ninfa Torres,
Manuel Mathar,
Ermilo Espinosa…
talentos convocados en la muestra, permitió un recorrido amplio por distintas técnicas, sensibilidades y discursos contemporáneos, según se observa en el documento curatorial del proyecto.

Entre los invitados me encontraba también yo, incluida en esta edición de la exposición con todos los honores que el Maestro siempre tiene a bien concederme … mi presencia generó un particular y cálido interés entre los asistentes. Mi participación añadió un matiz adicional a la conversación que se desarrollaba en las salas: la presencia de una creadora de acciones sociales que ha logrado construir un puente entre la expresión artística y la gestión cultural, y que continúa abriendo espacios en diferentes contextos tanto dentro como fuera del país. La inclusión de mi persona en este magno evento en Durango no sólo representó un reconocimiento a mi trayectoria, el cual agradezco infinitamente a mi Mestro y amigo José Luis Ramírez! Sino también una antesala simbólica de lo que viene para nosotros en los próximos meses.

El público local respondió de manera entusiasta. Asistieron figuras de la sociedad duranguense, representantes de instituciones académicas, gestores culturales, empresarios y visitantes habituales del museo, todos interesados en apoyar un proyecto artístico que también tiene una dimensión social. La subasta, planteada como un mecanismo para fortalecer las iniciativas de CREA Ceballos y para continuar estimulando la producción cultural en la región, fue entendida por muchos de los presentes como una oportunidad para adquirir obra de calidad y al mismo tiempo contribuir a un propósito mayor.

El ambiente fue cálido, cercano y respetuoso, sin perder la formalidad que exige un evento de esta naturaleza. Se escucharon conversaciones sobre técnicas pictóricas, procesos creativos, influencias estéticas y el papel del arte en el contexto actual. También se mencionaron los retos que enfrentan los artistas en México, las dificultades de financiamiento y la importancia de generar redes de apoyo más sólidas. En medio de esos intercambios, el Museo Francisco Villa cumplió plenamente su función como espacio de encuentro: un punto donde distintas voces convergen para reflexionar sobre el arte y su capacidad transformadora.

La exhibición funcionó como un recorrido por el panorama artístico contemporáneo nacional, donde cada obra dialoga con las demás sin perder la singularidad de su propuesta. La cuidadosa curaduría permitió que el visitante transite por distintas sensibilidades: desde el hiperrealismo hasta la abstracción, del gesto expresivo a la narrativa simbólica, de la materia densa al trazo delicado. Esa variedad se convirtió en uno de los principales atractivos de la muestra y en un reflejo fiel de la escena artística que se articula en torno a CREA Ceballos y Bosscal Mezcal.

Al finalizar la noche, quedó la impresión compartida de haber participado en algo más que una inauguración. Para muchos, fue la confirmación de que en Durango existe un público atento, dispuesto a involucrarse y a respaldar proyectos que buscan ir más allá de la simple exhibición. Para los artistas, significó una plataforma sólida donde mostrar su obra y conectar con nuevos públicos. Y para quienes, como José Luis Ramírez Fernández, continúan un camino hacia escenarios internacionales, la jornada representó un impulso simbólico y emocional que acompaña los pasos previos a su presencia en Miami.

El viernes pasado, el arte no sólo ocupó las salas del Museo Francisco Villa; también se instaló en las conversaciones, en las expectativas y en la memoria de quienes formaron parte de esta inauguración. Fue una celebración genuina de la creatividad y una demostración de que iniciativas como ésta tienen la capacidad de unir territorios, sensibilidades y propósitos en un mismo punto de luz.

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