Por: Berenice Rangel, G100 Mexico Country Chair for Gender Lens Investing | Empresaria
En los últimos cinco años, la inversión con enfoque de género ha experimentado un crecimiento sin precedentes a nivel global, marcando una transformación en el ecosistema financiero. Cada vez es más usual que inversionistas, fondos de capital privado y organismos multilaterales apuesten por empresas lideradas por mujeres, reconociendo su enorme potencial para generar impacto económico y social.
El mercado ha demostrado que invertir en empresas dirigidas por mujeres no solo es una cuestión de equidad, sino una decisión estratégica rentable. Esto ha llevado a un aumento en el número de fondos de inversión centrados en negocios femeninos, y en la creación de programas específicos para reducir la brecha de financiamiento de género.
Diversos estudios confirman que las empresas lideradas por mujeres generan un impacto social positivo y un crecimiento económico notable. Un dato clave es que las mujeres empresarias suelen reinvertir hasta el 90% de sus ingresos en sus familias y comunidades, lo que resulta en un efecto multiplicador que beneficia directamente el acceso a servicios de salud, educación y desarrollo en comunidades locales. En comparación, los hombres reinvierten entre el 30% y el 40% de sus ganancias, lo que demuestra la fuerza del modelo empresarial de las mujeres en términos de equidad social. (Fuente: Banco Mundial)
Además, las empresas dirigidas por mujeres cuentan con una mayor diversidad en sus equipos, lo que las hace 21% más rentables en comparación con aquellas dirigidas por hombres. Esta diversidad se traduce en una mayor capacidad para innovar y adaptarse a nuevos retos del mercado. (Fuente: McKinsey & Company)
El reto de cerrar la brecha de financiamiento
Aunque la evidencia sobre el impacto positivo de las empresas lideradas por mujeres es clara, la realidad es que estas siguen recibiendo una fracción mínima del capital disponible. En América Latina, por ejemplo, a pesar de las iniciativas de bancos de desarrollo como el BID y la CAF, el acceso a financiamiento para mujeres emprendedoras sigue siendo limitado. Las cifras muestran que, aunque las mujeres representan una proporción significativa de las emprendedoras en la región, el financiamiento dirigido a ellas sigue siendo insuficiente, lo que limita su capacidad para escalar sus negocios.
El reto no es solo reconocer que las empresas lideradas por mujeres son rentables, sino movilizar más capital hacia ellas. Es fundamental que los inversionistas reconozcan el enorme potencial que representan las empresarias no solo para generar rentabilidad, sino para contribuir al desarrollo económico inclusivo y sostenible. Cerrar la brecha de financiamiento no es solo una cuestión de equidad, sino de inteligencia financiera: las inversiones con enfoque de género son una estrategia que no solo mejora los resultados, sino que también tiene un impacto directo en la creación de valor y bienestar social.
Invertir en empresas lideradas por mujeres es una decisión estratégica que potencia tanto el desarrollo económico como el progreso social. Las evidencias muestran que estas empresas son más inclusivas, sostenibles y rentables. Ahora más que nunca, es crucial que se canalice mayor capital hacia este tipo de negocios para continuar avanzando hacia un modelo económico más justo, inclusivo y sostenible.
El futuro de las inversiones no solo está en las grandes corporaciones, sino también en las manos de las mujeres emprendedoras. Aprovechar este potencial es el siguiente paso para transformar la economía global.


