Durante 2024, México consolidó su posición como el mayor proveedor de automóviles nuevos para el mercado estadounidense, con un total de 2.5 millones de unidades enviadas a su vecino del norte. Esta cifra refuerza la importancia del comercio bilateral en el sector automotriz, una industria clave tanto para la economía mexicana como para la estadounidense.
La dependencia de Estados Unidos en la importación de vehículos es significativa, pues al menos la mitad de los autos nuevos vendidos en su territorio provienen del extranjero, según datos del Departamento de Comercio estadounidense. Dentro de este volumen de importaciones, México encabeza la lista como el principal exportador de vehículos ligeros al país.
De acuerdo con cifras de S&P Global Mobility, México supera a otras naciones proveedoras de automóviles, entre ellas Corea del Sur y Japón, que ocupan el segundo y tercer lugar en la lista de exportadores hacia el mercado estadounidense.
Este liderazgo de México en la exportación de vehículos no solo se debe a su capacidad de producción y cercanía geográfica con Estados Unidos, sino también a los acuerdos comerciales vigentes, como el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que ha facilitado el flujo de manufactura y distribución de autos. Además, diversas armadoras internacionales han fortalecido su presencia en territorio mexicano, aprovechando la infraestructura, la mano de obra calificada y los incentivos fiscales ofrecidos por el país.
El crecimiento del sector automotriz en México ha convertido a la nación en un eslabón clave en la cadena de suministro global. Se espera que la tendencia continúe en los próximos años, impulsada por la transición hacia vehículos eléctricos y la relocalización de inversiones manufactureras en el país.
