Durante abril de 2025, México volvió a consolidarse como el principal socio comercial de Estados Unidos, a pesar del entorno incierto generado por nuevas políticas arancelarias aplicadas por el gobierno norteamericano. De acuerdo con los datos más recientes, el país logró mantenerse a la cabeza del comercio bilateral, superando a economías como Canadá y China, con una participación del 14.7% en el comercio total con EE.UU. durante el primer cuatrimestre del año.
El comercio entre México y Estados Unidos alcanzó un volumen superior a los 263 mil millones de dólares en este periodo, lo que refleja no solo una sólida integración económica, sino también la resistencia de las cadenas de suministro que vinculan a ambos países. Esta relación se ha visto favorecida por la cercanía geográfica, la entrada en vigor del T-MEC y una creciente relocalización de industrias (nearshoring) que ha reforzado la producción conjunta.
A pesar de las recientes medidas arancelarias impuestas por Washington —que buscan proteger ciertos sectores industriales locales—, México mantuvo un superávit comercial de más de 14 mil millones de dólares con EE.UU. en abril. Este saldo positivo representa un crecimiento del 2.8% en comparación con el mismo mes de 2024, demostrando la fortaleza de las exportaciones mexicanas, especialmente en sectores clave como la automotriz, agroalimentario, electrónica y maquinaria.
Sin embargo, también se observó una ligera disminución en la participación de México en las importaciones estadounidenses, que pasó del 15.9% al 15.1%. Aun así, esta baja es menor si se compara con la caída más abrupta en la participación de otros socios comerciales importantes como China, que ha enfrentado restricciones más severas.
El panorama actual resalta el papel de México como un aliado estratégico de Estados Unidos en materia comercial, no solo por su proximidad y acuerdos vigentes, sino también por la capacidad de adaptación de sus empresas ante retos globales como la inflación, las tensiones geopolíticas y las nuevas normativas en el comercio internacional.
Expertos señalan que este liderazgo podría mantenerse e incluso fortalecerse en los próximos meses si México continúa apostando por la innovación tecnológica, la diversificación de productos exportables y la mejora en infraestructura logística. Además, el fortalecimiento de las políticas industriales internas permitirá aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece el nearshoring y la relocalización de inversiones extranjeras.
México no solo ha resistido los embates de un clima arancelario complejo, sino que ha capitalizado sus ventajas comparativas para mantenerse como el principal motor comercial de la región norteamericana.
