Por Kary Fernández
Hay foros que se organizan para la foto… y hay otros que, aunque también la cuidan, al menos reúnen a mujeres que sí han hecho algo más que existir en Instagram. Este es el segundo caso.
En el “Foro Diálogos con propósito: Experiencia, Liderazgo y Cambio”, desfilaron perfiles que, te gusten o no, tienen algo que decir. No desde la narrativa aspiracional vacía… sino desde trayectorias que ya tocaron poder, calle, empresa o causa.
Ahí está Saskia Niño de Rivera… que lleva años recordándole al país que el sistema penitenciario no es un tema sexy, pero sí urgente. Fundar Reinserta no solo fue una buena idea… fue meterse donde nadie quiere mirar y sostenerlo. Eso, en un ecosistema de causas efímeras, ya es una rareza.
Luego aparece Marimar Cosío… y aquí conviene detenerse. Porque tener una fundación no es en sí mérito… sostenerla, fondearla y darle dirección estratégica con el corazón, sí lo es. En un país donde la filantropía muchas veces es un accesorio reputacional, Marimar ha entendido algo valioso… que ayudar también implica estructura, contactos y recurso bien colocado. No caridad improvisada.
Zaira Zepeda representa otra vertiente… la del discurso bien articulado que busca influir en cultura organizacional y emprendedurismo. Porque sí, alguien tiene que decirle a los corporativos que no todo se resuelve con un workshop de dos horas.
Mercedes Palomar juega en otra liga… la del músculo económico que se teje con redes sociales. Y aunque a muchos les resuene, sin ese tipo de perfiles no hay conversación seria sobre digitalización y el poder de esta. El Networking no es enemigo… es herramienta, si sabes usarlo.
Jennifer Seifert aporta desde el día a día con una narrativa menos discreta y dolorosamente constante… esa que no busca reflectores todo el tiempo, pero construye en favor de todas. Y sí, eso también cuenta… aunque no dé tantos likes.
Guadalupe Ocejo encarna a la mujer empresaria, aguerrida y visionaria. Porque alguien tiene que traducir temas cotidianos a audiencias que no leen reportes… pero sí consumen historias.
En el centro aparece Carla Cardona… con esa estética pulida que tanto gusta, pero que en su caso viene acompañada de una necesidad que a veces duerme en todas las mujeres. Porque la elegancia sin fondo ya no alcanza… y cada vez se nota más.
Y sí… también está la figura de la senadora Sandra Luz. No como adorno institucional, sino como recordatorio de algo que muchos prefieren ignorar… el poder público sigue siendo el único que puede convertir buenas intenciones en política real. Sin legislación, presupuesto y voluntad política… todo esto se queda en foro bonito. La pregunta disruptiva es si esas conversaciones realmente cruzan esa línea o se quedan en networking con café.
El problema de estos espacios no es quién va… sino qué pasa después. Porque juntar mujeres brillantes en un salón no cambia nada por sí solo. Lo que cambia las cosas es la capacidad de convertir discurso en influencia… influencia en decisiones… y decisiones en impacto medible.
Así que no… el valor no está en la foto ni en el panel. Está en quién de todas ellas va a tocar fibras lo suficiente como para que algo se mueva.
Y ahí es donde esto se vuelve interesante. Porque, querido lector, talento hay… lo que falta, casi siempre, es voluntad de usarlo sin pedir permiso.
Just saying…

