De acuerdo con los datos más recientes del INEGI, la inversión fija bruta en México registró una contracción del 1.5 % durante mayo de 2025 en comparación con el mes anterior, encendiendo las alertas sobre la confianza empresarial rumbo al segundo semestre del año.
Este indicador —que mide la adquisición de maquinaria, equipo y construcción para fines productivos— es clave para anticipar el crecimiento económico de mediano y largo plazo. La caída más pronunciada se dio en el rubro de maquinaria y equipo nacional, mientras que la inversión en construcción logró una ligera recuperación, especialmente en obras públicas.
Analistas advierten que esta tendencia podría acentuarse si no se fortalecen los incentivos fiscales y la certidumbre jurídica, especialmente en un contexto donde el gasto público se ajustará tras el ciclo electoral. Si bien sectores como el automotriz y el energético mantienen proyectos activos, el ritmo general de inversión muestra una desaceleración que preocupa.
En un país donde el nearshoring es la gran promesa, una baja en inversión productiva no puede tomarse a la ligera. México sigue en el mapa, pero sin señales claras de estabilidad y competitividad, los flujos podrían virar hacia otros destinos con menos fricción administrativa.
El segundo semestre será crucial para recuperar la confianza y reactivar los motores de crecimiento interno.

