Por Gwendolyne Negrete, maestra en Políticas Públicas, integrante de la Red Internacional de Politólogas.
La participación de las mujeres en la política ha aumentado en las últimas décadas, pero los desafíos persisten. La igualdad de género en el ámbito político no solo es un derecho fundamental, sino una estrategia clave para lograr sociedades más democráticas, equitativas y sostenibles. Sin embargo, la brecha de representación sigue siendo evidente en muchos países, lo que plantea tanto un reto como una oportunidad para transformar las estructuras de poder.
Avances y datos clave
Según el informe más reciente de ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria (UIP, 2024), el porcentaje global de mujeres en los parlamentos nacionales es del 26.9 %. Aunque esta cifra representa un incremento significativo en comparación con décadas anteriores, el progreso ha sido lento. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, las mujeres ocupan en promedio el 34 % de los escaños parlamentarios, con países como México y Argentina liderando con legislaciones de paridad de género.
El Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han señalado que la presencia de mujeres en la política genera cambios estructurales positivos, como una mayor inversión en educación, salud y derechos sociales. Además, los gobiernos con mayor presencia femenina tienden a adoptar políticas más inclusivas y con enfoque de bienestar.
Principales obstáculos
A pesar de estos avances, las mujeres que buscan participar en política enfrentan múltiples barreras:
Oportunidades y estrategias para la inclusión
Si bien los desafíos son evidentes, también existen oportunidades para fortalecer la participación femenina en la política. Algunas estrategias clave incluyen:
Lo cierto es que hoy por hoy la inclusión de las mujeres en la política es tanto un reto como una gran oportunidad para la construcción de sociedades más justas y democráticas. Aunque los avances son innegables, es importante seguir impulsando cambios estructurales para garantizar que la voz de las mujeres sea escuchada y representada en todos los niveles de gobierno. El camino hacia la igualdad política requiere el compromiso de gobiernos, partidos, instituciones y de la sociedad en su conjunto.
La participación femenina en la política no es solo una cuestión de justicia social, sino una estrategia clave para lograr políticas públicas más inclusivas por ello mas efectivas, y equitativas. Invertir en la representación de las mujeres es invertir en el futuro de la democracia, por eso NO SIN MUJERES.
